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5 autos “malditos” y misteriosos cuyas historias todavía ponen los pelos de punta

Hay autos que salen de fábrica para transportar personas y terminan convertidos en leyendas de terror. Sus nombres aparecen en relatos de tragedias, maldiciones y desapariciones que, décadas después, todavía se cuentan en voz baja.

Con Halloween a la vuelta de la esquina, repasamos cinco de ellos: unos cargan una supuesta maldición y otros, un misterio sin resolver. Un aviso: los historiadores desmienten buena parte de las «maldiciones», pero eso no las hace menos escalofriantes.

1. Gräf & Stift Double Phaeton del 1910

Este lujoso descapotable de seis plazas, propiedad del conde Franz von Harrach, transportaba al archiduque Francisco Fernando el 28 de junio del 1914, cuando fue asesinado en Sarajevo, el hecho que desató la Primera Guerra Mundial. La leyenda asegura que sus dueños posteriores murieron en accidentes, pero los historiadores dicen que no hay evidencia de ello.

Su motor de cuatro cilindros entregaba 32 caballos de fuerza. Su placa, A III 118, se ha interpretado como el armisticio del 11 de noviembre del 1918. Veredicto: hoy se exhibe en el Museo de Historia Militar de Viena, con su fama de «auto de la muerte» intacta.

2. Bugatti Type 57 SC Atlantic «La Voiture Noire» del 1936

Bugatti fabricó solo cuatro Atlantic entre el 1936 y el 1938. La cuarta, chasis 57453, fue el auto personal de Jean Bugatti, hijo del fundador, pintado de negro y bautizado La Voiture Noire. Tres de los cuatro sobreviven; el negro se esfumó entre el 1938 y el 1940, tal vez enviado a Burdeos para protegerlo de la guerra. Jean murió en un accidente en el 1939.

Su motor de ocho cilindros en línea y 3.3 litros, con compresor, entregaba unos 200 caballos de fuerza, y fue el único Atlantic con compresor de fábrica desde el inicio. Veredicto: hasta donde se sabe, sigue sin aparecer, y algunas estimaciones lo colocan cerca de los 100 millones de dólares.

3. Mercedes-Benz 770K Großer del 1939

Mercedes-Benz construyó 88 unidades de la serie W150 hasta el 1943. Un ejemplar descapotable, chasis 189744, debutó en un desfile el 6 de octubre del 1939 y su última aparición documentada fue el 4 de mayo del 1941. Tras la guerra, fue capturado por fuerzas estadounidenses y terminó en manos privadas.

Su motor de ocho cilindros y 7.7 litros entregaba 155 caballos de fuerza, o 230 con compresor. Las versiones blindadas pesaban unas 10,600 libras, con acero de 18 milímetros y vidrios de 1.5 pulgadas de grosor. Veredicto: solo cinco ejemplares sobreviven, símbolos incómodos de una de las épocas más oscuras de la historia.

4. Porsche 550 Spyder del 1955

James Dean lo tuvo apenas nueve días. Murió el 30 de septiembre del 1955, a los 24 años, camino a una carrera en Salinas. Porsche construyó solo 90 unidades de este Spyder de aluminio, un cuerpo que no fue diseñado para proteger a sus ocupantes. Una semana antes, el actor Alec Guinness le advirtió que no se subiera.

Según la leyenda, sus restos se repartieron: un piloto que usó piezas del auto murió en el 1956, y el chasis, exhibido en una gira de seguridad vial, sufrió un incendio en el 1959. Desapareció en el 1960. Veredicto: los historiadores dudan de la maldición, y la única pieza conocida, la transmisión, se vendió por más de 380,000 dólares en el 2021.

5. Plymouth Fury del 1958

«Christine» es pura ficción, pero el auto real existió: Plymouth fabricó apenas 5,303 Fury en el 1958, todos en color beige. Para la película del 1983 se usaron 24 autos, algunos destruidos en escenas de acción, y solo tres originales sobreviven; uno descansa en el Museo Petersen y otro desapareció tras una rifa de MTV.

Su V8 Golden Commando de 350 pulgadas cúbicas entregaba 305 caballos de fuerza y 370 libras pie de torque, frente a los 290 del V8 estándar. Veredicto: no existe caso documentado de un auto poseído que inspirara la novela; el terror fue puro cine.

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