Su efecto hidrofóbico hace que las gotas apenas toquen la superficie del cristal, formando “perlas” que ruedan rápidamente por el parabrisas hasta desaparecer. También impide la adherencia del hielo en los días más fríos, y de los mosquitos en verano; facilitando su retirada con menos esfuerzo. Esta tecnología se inspira en el “efecto loto” que descubrieron los botánicos alemanes Barthlott y Ehler en 1977, describiendo las propiedades superhidrófobas y autolimpiantes de las hojas de esta planta Teniendo en cuenta este fundamento, se han desarrollado compuestos, basados en conceptos nanotecnológicos y de química avanzada, que permiten modificar la tensión
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